A 50 años de la desaparición de Héctor Gallego

Hoy más que nunca debemos retomar los ideales de Héctor para no dejar que se nos despoje de nuestras tierras campesino
8 Junio, 2021
5:32 am

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Por. Anayansi Turner/ABOGADA Y DOCENTE UNIVERSITARIA

El 9 de junio de 1971, hace 50 años, fue desaparecido el sacerdote colombiano, Jesús Héctor Gallego, párroco del distrito de Santa Fe de Veraguas, a la edad de 33 años, a manos de la Guardia Nacional.

Comprometido con la doctrina social de la Iglesia y la Teología de la Liberación, Héctor, promovió el Evangelio y, a su vez, organizó al campesinado irredento de esas tierras montañosas, para hacerle frente al despojo y abusos de que eran víctimas por parte de los terratenientes de la zona.

La desaparición forzada no era considerada un delito en nuestra legislación penal ni en Panamá ni en Latinoamérica, por ello, los gobiernos dictatoriales existentes en la región acudían a esta práctica para eludir la aplicación de la justicia a través de la supuesta prescripción de los delitos.

Después de haberse cerrado las investigaciones en 1973, se reabren por presión de la Iglesia Católica, hasta lograr, el 29 de abril de 1994, un fallo condenatorio en firme de Melbourne Walker, Nivaldo Madriñán y Eugenio Magallón (prófugo), a 15 años de prisión, pero sin determinarse los autores intelectuales del secuestro, torturas y asesinato, ni ubicarse sus restos mortales.

Hoy, después del clamor de justicia internacional, la desaparición forzada es considerada un delito de lesa humanidad y es imprescriptible, por su calidad de delito continuado.

Es lamentable que a casi 20 años de que la Comisión de la Verdad hubiese emitido su Informe Especial, donde acreditó a 110 personas desaparecidas bajo el régimen militar (1968-1989), aún no se haya dado cumplimiento a los Acuerdos pactados en la Mesa de Entendimiento (2011) ni a los Arreglos de Solución Amistosa (2019), en el Caso CIDH 13.017, suscritos por familiares de las víctimas y el gobierno nacional.

Los mismos contemplan la declaratoria de un Día Nacional del Asesinado y Desaparecido; la preservación de la memoria histórica de estos hechos; el análisis de ADN a las osamentas del IMELCF; la construcción de un Monumento a las víctimas; y la reparación económica para los familiares de éstas.

Construir el presente y diseñar el futuro con el concurso de todos los panameños requiere cerrar las heridas del pasado, haciendo justicia a las víctimas de graves violaciones de derechos humanos, indistintamente de quienes gobiernen.

Héctor Gallego sentenció: ‘Si desparezco no me busquen, sigan la lucha’. Su legado sigue vivo.

Fuente de la notica

 


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