De la invasión a Panamá (1989) a la recolonización. Otras formas de terrorismo imperial. – Primera Parte

"Causa Justa", es algo que es inexcusable. La agresión que sufrimos cobro demasiadas victimas civiles y las razones ya nos las dio la historia.
13 Agosto, 2021
6:31 am

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Por Stella Calloni, Resumen Latinoamericano /REDH

El 20 de diciembre de 1989, utilizando más de 27 mil soldados entre los que estaban las Fuerzas especiales y ex combatientes en Vietnam, parte de la Flota y decenas de helicópteros, probando además nuevos aviones y armas sobre el pequeño país prácticamente indefenso, fue un brutal mensaje para Centroamérica y toda la región.

Las recientemente creadas Fuerzas de Defensa de Panamá (FDP) contaban con sólo unos cuatro mil efectivos, sin fuerza aérea ni ninguna posibilidad de defensa para enfrentar al ejército más grande del mundo, que con sus helicópteros Apache AH-64 y otros y probando los nuevos aviones silenciosos Stealth bombardearon  y barrieron  las bases militares, el pequeño Cuartel Central  instalado en la comunidad más popular de la ciudad: el barrio del Chorrillo.

La utilización de este esquema de invasión contra Panamá con semejante despliegue de fuerzas  fue llamado “Operación Causa Justa” empleando argumentos falsos para justificar lo injustificable y serviría además como un “modelo de disuasión”  para la Nicaragua sandinista que resistía una guerra terrorista de los mercenarios de la “Contra” manejados por la CIA estadunidense, usando como rampa de ataque a Honduras país ocupado por bases y tropas de Estados Unidos.

Si analizamos la estratégica posición de Panamá, el istmo que une Centroamérica con Sudamérica, donde habían construido el Canal de Panamá y establecido el Comando Sur de Estados Unidos que en un momento llegó a tener 20 bases militares, entre ellas navales y aéreas, con el que controlaban a toda la región, no es difícil entender porqué ese fin de 1989 decidieron invadir este país, para su planes de los años 90.

En febrero de 1989 había comenzado con la primera rebelión anti-neoliberal  que fue el Caracazo en Venezuela, donde un pueblo silenciado bajo falsas democracias, se lanzó a las calles para resistir el aumento de las tarifas de transporte, la gota que derramaba el vaso de una realidad: el país del petróleo en la región, tenía el 80 por ciento de su población en la pobreza.

En esos momentos en Estados Unidos “los Thin Tank” (Tanques pensantes) de EE:UU  trabajaban los elementos teóricos que sostendrían los llamados “mandamientos  del Consenso de Washington” en un trazado que marcaría los años 90, las dictaduras neoliberales, que tantas muertes se cobraron y tanta  destrucción, para someter a América Latina y el Caribe, por nuevas vías de acción.

Para invadir a Panamá  el presidente George Bush (padre)fue creando las condiciones necesarias. En mi libro “Panamá: Pequeña Hiroshima,” escrito aún bajo la emoción y el dolor de haber sido testigo de esa brutal invasión que dejó entre cuatro y siete mil muertos, se registran ya cómo actuaron las Fundaciones de Estados Unidos, como la National Endowment Foundation (NED en sus siglas en inglés) y conocida como Fundación para el Desarrollo de la Democracia, que  tanto daño han hecho en los últimos años en toda América.

La NED fue creada bajo la administración de Ronald Reagan  en 1983 y su accionar fue clave para reorganizar la oposición en Nicaragua, y también trabajó en la llamada Cruzada Civilista en Panamá, base de acción para posibilitar la invasión.

La NED estaba destinada a reemplazar a la CIA creando una forma de operar que permitía la comunicación directa y el envío de fondos para el supuesto “desarrollo democrático”. Millones de dólares ingresaron para estas supuestas “oposiciones democráticas”, absolutamente dependientes de Washington probadas muy especialmente en Nicaragua y Panamá.

Por supuesto también la USAID –la muy conocida trágicamente en América Latina como Agencia Internacional para el Desarrollo– también estuvo involucrada, como otras Fundaciones de Estados Unidos preparando el escenario para la invasión.

La campaña mediática conque habían estigmatizado al líder panameño general Omar Torrijos-cuya muerte en un accidente de aviación en su país en mayo de 1981, fue acusada a la CIA estadounidense- quien firmara con el ex presidente James Carter, el Tratado (1977) que pondría fin al Comando Sur y a la presencia de las tropas de Estados Unidos en el Canal, sería clave para la invasión.

El nombre de Torrijos había aparecido junto al del entonces  presidente ecuatoriano Jaime Roldós, -fallecido en  otro “avionazo”  en mayo de ese mismo año-  en el Documento de Santa Fe 1,  donde se los acusaba como “izquierdistas” y de ser un obstáculo y un “peligro” para la seguridad de Estados Unidos.

Así Washington  “limpió” el camino de dos dirigentes importantes para la historia de emancipación de América Latina, como se revela en documentos sobre las acciones de la CIA.

Torrijos fue caracterizado como un “dictador” brutal, “comunista” y el presidente de Estados Unidos James Carter sufrió una dura acción de los republicanos que lo acusaban de haber entregado “su canal” y “su” país, aún cuando el Tratado -firmado el 7 de septiembre de 1977- sufrió modificaciones por duras presiones, que afectaban  la soberanía panameña.

Muerto Torrijos y sucedido varios presidentes del torrijista Partido de la Revolución Democrática (PRD), en 1983  Estados Unidos intentó mantener abierta la Escuela de las Américas, de trágica trayectoria para el Continente.

Sin embargo el que fue durante todo el gobierno de Torrijos su jefe de Seguridad, el general Manuel Antonio Noriega,    estaba al frente de las Fuerzas armadas panameñas, como sucesor del general Rubén Darío Paredes -el verdadero hombre fuerte de la CIA en las fuerzas armadas de Panamá- se negó en 1983 en forma terminante a la `permanencia de La Escuela de las Américas.

Junto con esto, Noriega fue clave para la conformación de la Iniciativa de paz de Contadora(isla panameña donde se iniciaron las reuniones) que se constituyó con  los gobiernos de México, Panamá, Colombia y Venezuela en 1983.

Fue uno de los hechos más importante de aquellos momentos, donde se desarrollaban las guerras de liberación en Guatemala, El Salvador y Honduras, mientras este país  había sido convertido en la rampa de ataque de la guerra encubierta de EE.UU contra el sandinismo.

La Iniciativa de Paz de Contadora explicaba el verdadero origen de la violencia en países sometidos a dictaduras militares de largos años, como sucedía en los  antes mencionados y además se intentaba detener la guerra terrorista contra Nicaragua.

Se demostraba cuáles eran las graves condiciones de las poblaciones frente a las dictaduras sostenidas por Washington y reconocían como justa la   rebelión de los pueblos en esas circunstancias.

Era un fuerte desafío, que Estados Unidos intentó sabotear como iniciativa de paz. que proponía un escenario distinto a sus planes. Fui testigo de todas las reuniones y los intentos estadounidense  para impedir que la iniciativa continuara. En un libro escrito junto al periodista uruguayo Rafael Cribari: “La guerra encubierta contra Contadora”  publicado en Panamá a fines de 1983 denunciamos todo lo actuado contra esta iniciativa.

Sin recordar estas situaciones no se podría entender la feroz campaña contra el general Noriega, que les había asestado dos fuertes golpes  y que cambió  el nombre de Guardia Nacional por Fuerzas de Defensa un proyecto del general Omar Torrijos . Esto estaba destinado a ejercer el derecho de que fueran militares panameños los que cuidaran el Canal de Panamá, una vez que se cumpliera la salida del Comando Sur y las tropas de Estados Unidos acantonadas en la Zona, -lo que sucedió a fines de 1999-. Estas Fuerzas de Defensa estaban en formación cuando se produjo la  invasión.

Como se explica en el libro, se creó todo el escenario con incidentes falsos para convencer al pueblo de Estados Unidos que era inevitable esta decisión.

 


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