Educación Luz y Poder

1 Octubre, 2020
6:09 am

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Por: Sara Isabel Pantoja | Periódico Constituyente

Eliseo, hombre prudente, justo y entregado a la integridad. Nació 1936, en una familia plagada de desventajas humanas, el analfabetismo, y esto los convirtió en seres despreciables entre sus semejantes.
Gente dados a los vicios y algunos al mal vivir, criminales, un hogar donde no había si no malos hábitos, y hasta costumbres animalescas. Eliseo, hijo y hermano menor de espíritu y mentalidad invencible y distinta a todo los demás, sentía la necesidad y el compromiso de romper con la maldición del letargo en que se encontraba su familia, donde nadie sabia leer y mucho menos convivir entre seres humanos, un mundo que los garrotes y el machete con el mejor filo era la forma de mostrar la hombría.

Véase También: La Educación Luz y Poder: 90 años de edad, graduado de sexto año

El joven campesino a los 11 años aprendió a leer, descubriendo su gran amor y apego a los libros y a al saber, suplicó que le permitieran ir a la escuela, su papá estuvo de acuerdo, más sus hermanos dijeron no, “La escuela es de ñaños”, pero él hambriento de educación, desafió y se sometió a pruebas casi insuperables por un niño de 11 años. A todas superó y a las semanas demostró su capacidad de aprendizaje, el maestro sorprendido con su cerebro hecho esponja inagotable lo paso de primero a tercer grado.

El chiquillo se comía y digería de manera única todos los libros que podía, él había decidido ser abogado y un día ser presidente de su país y arreglar lo desde aquellos años un niño de 11 años veía mal e injusto. Un año y medio en la escuela el muchachito bordeaba el quinto grado, sus puntos fuertes, la lectura, escritura y matemática. Se convirtió en el ayudante del maestro con los que aprendía más lento que él, la matemática su razón de ser, el escuincle era tan brillante que el maestro fue a hablar con su papá, para que le permitiera llevárselo al pueblo y así nutrirle su don especial, el viejo ignorante no lo permitió y tampoco los poltrones hermanos. A todo el que le preguntaba qué haría con su inteligencia que el maestrito decía que tenía, Eliseo contestaba la usaré para ser presidente y hacer las cosas bien sin titubeos. El silpáyate terminaba su segundo año en la escuela y ya casi se graduaba de sexto grado, a su hermano mayor se le ocurrió la brillante idea de abrir una tiendita de chicles, pero él no sabia ni leer, escribir y mucho menos contar, y escuchó que su hermanito era un genio con los números y decidió que su hermanito era el que manejaría su tienducha.

En esos tiempos el primogénito tenía el mismo poder que su padre, convenció al viejo vicioso que el brillante chiquillo tenía que dejar la escuela y aprender a trabajar como los hombres y atender su chiclería. El joven futuro presidente abandonó sus estudios por orden de su hermano mayor y papá, lo pusieron a trabajar como trabajan los “hombres” el maestro al ver la ausencia de su pupilo fue a buscarlo a su casa, para encontrarse con el despreciable hermano mayor blanqueando y relumbrando el filo del machete, gritándole que si quería quedar sin cabeza era mejor que se marchara y se olvidara del muchachito.

Allí murió el sueño de un presidente, y más tarde el sistema político lo termino de enterrar, mas no el hambre de aprender, salió del analfabetismo, trabajó y enseñó a sus hijos la importancia de la educación, hoy disfruta y vive entre gente de letras y el mejor ejemplo de educación, sus hermanos ya todos murieron sus sobrinos unos en la cárcel por criminales, otros ahogados en la ignorancia y pobreza, como lo es la cara de incultura. Eliseo, hombre valiente, justo y dado a las letras ejemplo a seguir.


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