El crédito recupera el pulso

El crédito recupera el pulso
4 Noviembre, 2020
12:00 am

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Una de las consecuencias más evidentes de la pandemia del nuevo coronavirus en el sistema financiero es la drástica reducción del crédito bancario. La crisis está afectando la generación de préstamos nuevos por el lado de la oferta y por el lado de la demanda.

Las medidas de distanciamiento social adoptadas para contener el virus provocaron el cierre de empresas y la suspensión de miles de contratos laborales, reduciendo el apetito por nuevos créditos por parte del sector privado. Proyectos de inversión o decisiones de compra se postergaron, lo que redunda a su vez en el debilitamiento de la economía.

Algunos analistas señalan, de hecho, que históricamente ha habido una relación directa entre el comportamiento del crédito y el desempeño de la economía.

Por el lado de la oferta, los bancos adoptaron posiciones conservadoras, dándole prioridad a mantener elevados los índices de liquidez, lo que también se tradujo en una menor cantidad de préstamos desembolsados.

Tal es así, que en los nueve meses terminados en septiembre, los préstamos nuevos locales sumaron $10,490 millones, cifra que representa un descenso de $9,861.6 millones o 48.5% si se compara con el mismo periodo del año anterior, según información de la Superintendencia de Bancos de Panamá. Es decir, el nivel de préstamos nuevos se ha reducido prácticamente a la mitad como consecuencia de la pandemia.

No obstante, si se observa la tendencia de los últimos meses, coincidiendo con un mayor nivel de apertura de la economía, el vaso se puede empezar a ver medio lleno.

Los registros de desembolsos mensuales de préstamos nuevos han ido creciendo paulatinamente, y de un piso de $589 millones registrado en mayo, con una economía prácticamente cerrada, se pasó a $1,186 millones el pasado mes de septiembre, según las últimas cifras disponibles.

La última vez que se habían superado los mil millones de dólares en desembolsos fue en marzo. Desde entonces, todos los meses el dato fue inferior. Solo en el último mes, entre agosto y septiembre, se produjo un incremento de $226 millones, siendo la industria, el comercio, las hipotecas y el consumo personal los segmentos con mayor volumen de préstamos y con mayor crecimiento.

 

El superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo, comentó a este diario que “a medida que se han ido abriendo actividades, la demanda de crédito también ha ido mejorando”.

En el reporte, el regulador destaca “el incremento de los préstamos nuevos destinados a consumo personal, lo cual da señales positivas ya que al permitir la apertura en distintos sectores, también se reactivan plazas de empleo lo que conlleva a la solicitud de crédito por los hogares”.

Castillo destacó que a pesar de la mejora, todavía las cifras son “muy inferiores si se compara con el año pasado”. De hecho, el incremento de préstamos nuevos no compensa los créditos cancelados en el giro normal del período ni las provisiones de la cartera, razón por la cual el saldo del portafolio de créditos muestra una disminución de $265 millones, entre agosto y septiembre.

Los bancos, apuntó el regulador, están buscando colocar los recursos en actividades donde se está generado cierto flujo de caja. “Están siendo un poco más abiertos a analizar [la concesión de préstamos], pero con la prudencia que los tiempos ameritan y entendiendo que hay sectores cuyo panorama es más complejo”, apuntó Castillo.

Precisamente, para incentivar la concesión de préstamos a segmentos con un mayor nivel de incertidumbre y, por lo tanto, de riesgo, desde la industria bancaria se ha planteado la creación de un programa de garantías estatales.

A la fecha no se ha creado un programa de este tipo, pero el propio regulador lo considera “altamente conveniente” y adelantó que el Ejecutivo analiza alternativas al respecto.

El programa “debería estar orientado a aquellos sectores que el Gobierno determine como estratégicos y que de alguna manera se puedan ver limitados para acceder a financiamiento”, sostuvo.

Así, una garantía gubernamental haría que el riesgo crediticio fuera mitigado o compartido, haciendo posible que esos sectores recibieran préstamos para su reactivación.

Esta iniciativa sería distinta a los fondos de liquidez y estímulo vigentes, estructurados por el Ministerio de Economía y Finanzas, el Banco Nacional de Panamá y el propio regulador bancario, que tienen como objetivo atender necesidades puntuales de liquidez de los bancos y estimular la concesión de préstamos. Hasta la fecha, según el regulador, los bancos no han hecho uso de estos programas, pero se espera que lo hagan en los próximos meses.

Fuente original de la Noticia


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