Escribir de la Provincia de Veraguas es escribir de Urraca

El investigador Juan B. Susto, indica que, la palabra Veraguas, así en plural, la vemos por primera vez en la Ley 12 de 23 de junio de 1844.
9 Noviembre, 2021
7:12 am

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Por. Sara Isabel Pantoja

Lic. Sara Isabel Pantoja

Anqué hay algunas cosas que no se pueden escribir con certeza, si no más bien un quizás o pudiera ser.

La palabra Veraguas no tiene un origen claro se cree que pudiera tener varios orígenes o significados. En la elaboración de los nombres de los pueblos y accidentes geográficos de la península Ibérica ha intervenido un considerable número de grupos étnicos con sus respectivas lenguas, probablemente la palabra Veraguas tenga influencias árabes.

Hasta donde se ha investigado, los especialistas en toponimia destacan que en España el impacto lingüístico y por la cantidad de réplicas, se  percibe la lengua árabe, subrayan todos, la raíz «gua» en los ríos de Andalucía fue introducida en mérito a que, entre los árabes, «wada» o «wadi», «guad» o «uad» –dependiendo de la fuente del dato, significa río. Pero también al norte de Andalucía, alcanzó a ser rebautizado el río Ana (o Anas), que naciendo en Castilla La Mancha termina desembocando en el golfo de Cádiz, en el límite entre España y Portugal.

Existe el topónimo Beragua, rawa, en Navarra, pero al nombre se le reputa de origen vasco. También existe el apellido Beragua en las regiones de Navarra. Por lo que podría suponerse que la voz Veragua proviene de la península Ibérica.

Empleo del término por parte de los españoles.

No obstante, en el nuevo mundo la palabra Veragua fue utilizada por primera vez por el Almirante Cristóbal Colón durante su cuarto viaje, en su calidad de Virrey y Almirante y Gobernador General de las Indias, Cristóbal Colón escribió a los reyes de España una carta desde Jamaica, luego de concretar lo que fue su cuarta travesía. En ella el escribe: Llegué a tierra de Cariay, adonde me detuve a remediar los navíos y bastimentos y dar aliento a la gente, que venía muy enferma. Yo, que, como dije, había llegado muchas veces a la muerte, allí supe de las minas del oro de la provincia de Ciamba, que yo buscaba. Dos indios me llevaron a Carambaru, adonde la gente anda desnuda y lleva al cuello un espejo de oro; mas no le querían vender ni dar a trueque. Nombraron me muchos lugares en la costa de la mar adonde decían que había oro y minas; el postrero era, Veragua, y lejos de allí obra de 25 leguas; partí con intención de tentarlos a todos, y llegado ya el medio supe que había minas a dos jornadas de andadura; acordé de enviarlas a ver víspera de San Simón y Judas, que había de ser la partida; en esa noche se levantó tanta mar y viento, que fue necesario de correr hacia donde él quiso; y el indio adalid de las minas, siempre conmigo. Más adelante en su carta añade: Parece que estas tierras están con Veragua como Tortosa con Fuenterrabía o Pisa con Venecia.

Monumento a Urraca

Provincia de Veragua en 1810.

El almirante vuelve a escribir el nombre de Veragua al referirse al rey Quibian, El oro que tiene el Quibian de Veragua y los otros de la comarca, bien que según información él sea mucho, no me pareció bien ni servicio de Vuestras Altezas tomarlo por vía de robo, la buena orden evitará escándalo y mala fama y hará que todo ello venga al tesoro que no quede un grano.

No se conoce con exactitud si el vocablo Veragua fue referido por los habitantes de Cariarí para referirse a las tierras del Quibian o si El Almirante bautizó así a estas tierras. Sin embargo, algunos autores indican que en lengua Ngäbe existe un vocablo «Bera Gwa» que significa «pez Róbalo».

La Historia del Almirante fue escrita por Hernando Colón (Hijo del Almirante) entre los años 1537 y 1539. Se basó en las fuentes de su padre y de otros protagonistas de los hechos. En él describe el paso de este por la región de Veraguas. Desde allí pasó hacia Oriente y llegó a Cobrava, cuyos pueblos están situados junto a los ríos de aquella costa; como no salía gente a la playa, y el viento era muy bueno, pasó a cinco pueblos de mucho rescate, de los cuales era uno Veragua, donde decían los indios que se cogía el oro, y se hacían los espejos.

Lo cierto es que la palabra Veragua empezó a aparecer en documentación española desde 1504, oficializándose su formación como Gobernación el 9 de junio de 1508. Se usó primero en su forma original en singular, Veragua, que designó sucesivamente a la Gobernación de Veragua, al Ducado de Veragua, a la Veragua Real y a la Provincia de Veragua. No fue sino mucho tiempo después que empezó a prevalecer la forma plural Veraguas.

Monumento en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena.

LA TIERRA DE URRACA

Es la tierra del inmortal indio Urraca, que se reveló contra la dominación española.

La conquista y colonización española en el Istmo de Panamá no fue una presa fácil. Desde sus inicios, los naturales de estas tierras defendieron sus tierras a precio de sangre. Los capitanes Gaspar Morales y Francisco Pizarro, fueron venciendo a los caciques de la zona como Terarequi, Escoria y París, pero algunos, entre ellos URRACA, se resistieron y presentaron más batalla de la esperada.

En 1520 se funda la población de Natá de los Caballeros, la cual debía servir como base para las exploraciones en el resto del Istmo, y en especial, para efectuar las campañas necesarias a fin de someter al indómito Urraca, quien dominaba desde las montañas de Veraguas.

Urraca resistió las diversas expediciones españolas durante casi nueve años, logrando vencer al ejército conquistador. El Cacique Urraca logró hacer alianzas con las tribus tradicionalmente enemigas, a fin de vencer al enemigo en común. La llegada de nuevos refuerzos desde Castilla de Oro hizo que Urraca abandonase el asedio. El cacique fue capturado, pero logró escapar de sus captores, e internándose en la selva, se reunió nuevamente con su tribu.

Efigie de Urraca en la moneda panameña.

 

 

 

 

Urracá o Ubarragá Maniá Tugrí (1490 (aproximadamente) – Natá de los Caballeros, 1531) fue un cacique indígena ngäbe que se enfrentó valientemente contra las expediciones de los españoles durante casi nueve años, y asestó repetidas derrotas a los conquistadores, encabezadas por Gaspar de Espinosa.


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