Estado Unidos amanece bajo el paño de inseguridad e incertidumbre por el conteo de votos electorales.

4 Noviembre, 2020
4:58 pm

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Por: Sara Isabel Pantoja

Lic. Sara Isabel Pantoja

Durante muchos meces el actual presidente Donald J. TRUMP, ha estado hablando de un fraude electoral y como consecuencia una impugnación de elecciones.

Hoy la unión estadounidense, está tal vez en la misma situación que se encontró el país en 1860. Cuando la elección fue impugnada, que desató la Guerra Civil- ocurrió en un contexto singular. Como cientista político creo que, si el presidente Trump o, menos probablemente, Joe Biden- impugna los resultados, la democracia estadounidense se verá garabateada una vez más, aunque continuará siendo un país en el que se vive en democracia.

  1. UU. tiene una larga historia de elecciones impugnadas.

La mayoría de las elecciones impugnadas no han presentado amenazas a la legitimidad del gobierno.

En un sistema legítimo, las políticas impopulares suelen aceptarse porque los ciudadanos piensan que el gobierno tiene el derecho de implementarlas. Por ejemplo, un ciudadano podrá odiar los impuestos, sin embargo, reconoce que son legales. Los sistemas ilegítimos, que no están apoyados por la ciudadanía, pueden desplomarse o caer por una revolución.

La elección de 1860 fue una historia diferente.

Después de que Abraham Lincoln derrotara a otros tres candidatos, los estados del Sur simplemente rehusaron reconocer los resultados. Consideraron ilegítima la elección de un presidente que no protegiera la esclavitud e ignoraron los resultados de la elección.

Solo fue a través de la profundamente sangrienta Guerra Civil que Estados Unidos se mantuvo intacto. La disputa por la legitimidad de esta elección, basada en las diferencias fundamentales entre el Sur y el Norte, costó 600.000 vidas estadounidenses.

Se cree que este es el sentimiento que hoy aflora en las mentes de la ciudadanía, después que el conteo de votos fuera congelado en la noche de ayer antes de la medianoche, cuando Biden seguía lejos de Trump en Pensilvania y Georgia. Estados péndulo o crucial para la victoria. El escrutinio en Pensilvania avanzaba lentamente y en un 75% escrutado al 76%. Biden estaba en desventaja de 11,5 puntos respecto a Trump hasta 10,8. Los dos condados más poblados, Allegheny y Philadelphia, están al 70% y 56% de escrutinio.

Al conocer estos resultados aun los medios de comunicación fueron como si congelaron, ya que aun a las diez de la mañana de hoy aún no se sabe nada.

En 1800, Thomas Jefferson y Aaron Burr recibieron el mismo número de votos del Colegio Electoral. Debido a que ningún candidato ganó una clara mayoría del voto electoral, la Cámara de Representantes se adhirió a la Constitución y convocó una sesión especial para resolver el empate por votación. Tuvieron que realizar 36 encuestas para otorgarle a Jefferson la victoria, que fue ampliamente aceptada.

En cada caso, la parte perdedora estuvo descontenta con el resultado de la elección. Pero en cada caso, el perdedor aceptó el resultado derivado legalmente, y el sistema político democrático de Estados Unidos persistió.

El presidente estadounidense repasó la jornada electoral esta mañana en twitter. Publicó que anoche estaba a la cabeza en varios estados clave, «casi todos controlados por los demócratas», hasta que después «uno por uno, comenzaron a desaparecer» a medida que contaban los votos por correo. «MUY EXTRAÑO». «¿Cómo es que cada vez que cuentan las papeletas por correo son tan devastadores en su porcentaje y poder de destrucción?», escribió en un segundo tuit.

Trump ya venía amagando en las últimas semanas de campaña. “Esto es un fraude al pueblo estadounidense. Una vergüenza para nuestro país”, dijo anoche el presidente desde la Casa Blanca, pasadas las dos de la madrugada del miércoles hora de Washington (las ocho, hora española). Francamente, hemos ganado las elecciones. Nuestro objetivo ahora es garantizar la integridad de estas, e iremos al Tribunal Supremo, es un momento muy triste.”

En 1824, Andrew Jackson ganó la votación popular contra John Quincy Adams y otros dos candidatos, pero no obtuvo la mayoría necesaria del Colegio Electoral. Una vez más, la Cámara Baja aplicando un procedimiento en la constitución, seleccionó a Adams como ganador sobre Jackson.

La elección de 1876 entre Rutherford B. Hayes y Samuel Tilden fue impugnada porque varios de los estados del sur no pudieron certificar claramente un ganador. Esto se resolvió a través de negociaciones interpartidistas conducidas por una comisión electoral establecida por el Congreso. Mientras Hayes llegó a la presidencia, se le hicieron concesiones a los estados del sur que efectivamente pusieron fin al período de reconstrucción.

La contienda entre el demócrata John F. Kennedy y el republicano Richard Nixon en 1960 estuvo plagada de denuncias de fraude, y los simpatizantes de Nixon presionaron agresivamente para que muchos estados hicieran recuentos. Al final, Nixon aceptó la decisión a regañadientes en lugar de arrastrar el país a un malestar civil durante las intensas tensiones de la Guerra Fría entre EE. UU. y la Unión Soviética.

Por último, en 2000, el candidato republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore se vieron envueltos en una disputada votación en Florida. La Corte Suprema puso fin a un recuento y Gore concedió la derrota públicamente, reconociendo la legitimidad de la victoria de Bush diciendo, «Mientras estoy firmemente en desacuerdo con la decisión de la Corte, la acepto».

Análisis. Por Carlos Carlos Castillo (periodista)

Cuando en las elecciones pasadas, los demócratas subestimaron a un candidato sin muchas cosas en su contra, su mismo sistema de vida particular, poco convencional según las tradiciones morales de la cúpula política de eses país.

Los propios Republicanos en gran número de sus halcones le dieron la espalda.
Hillary Clinton se sintió ganadora y las propias encuestas así lo pronosticaban.

El golpe fue sorpresivo y duro. Pero lo tuvieron que asimilar, puesto que hasta allá, así estaba diseñado el sistema.

Donald Trump comprometido contra todo pronóstico, no solo gobernó los cuatro años, como también superó todos los escollos terribles que se le vinieron encima : una acusación seria de que había recibido ayuda de Rusia, problemas con sus mismos asesores que lo traicionaron y declararon en su contra en el *EMPICHMEN*@ que le lograron abrir.

Para colmo el problema racial por asesinato de un afro descendiente a manos de policías.
La pandemia y el supuesto mal manejo que lo llevó a confrontar la OMS y otros asuntos más que manejo con destreza y habilidad de estadista.

Donald Trump se refleja ganador y eso espera el pueblo estadounidense con sus votos y delegados mayoría.

En ascuas el pueblo estadounidense, espera cual es el paso a seguir, quiera Dios y los pensantes de la nación que no se repita la historias de impugnación electorales, esto seria una pandemia aun mayor que la vive el mundo.

 


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