Invasión: ‘En Panamá nos están llevando al olvido mental, con el objetivo de no tener memoria …

Invasión a Panamá. OPERACIÓN CAUSA JUSTA
19 Diciembre, 2020
12:15 am

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Más de tres décadas después, el recuerdo de aquel 20 de diciembre de 1989 sigue más vivo que nunca en la memoria de aquellos que fueron testigos de ese pavoroso capítulo de la historia nacional.

Pero mientras esos hombres y mujeres rememoran con respeto la fecha, el tiempo y la conciencia de la sociedad actual parecen borrarlo paulatinamente.

el catedrático de Historia de la Universidad de Panamá, José Álvaro, quien repasó  aspectos relevantes de la Invasión de Estados Unidos a Panamá.

¿Cómo debe  recordarse la Invasión de Estados Unidos a Panamá?

La Invasión a Panamá  debe recordarse como un hecho lamentable, de lesa humanidad, a un país que por su proporción de territorio y su misma situación bélica, no tenía  una capacidad de amenaza para ningún estado del mundo. Panamá, desde su nacimiento hasta hoy, se ha enmarcado dentro del concepto de ser el cruce de los mares y centro de encuentros de los diversos sectores culturales, económicos y políticos. En ese sentido fue un trago amargo que todavía no ha sido superado por quienes fueron las principales víctimas.

Si el objetivo era Manuel Antonio Noriega, ¿considera usted que había otra forma de hacer la Invasión sin que se derramara tanta sangre?

Los argumentos de «Just Cause» eran restablecer la democracia y erradicar el narcotráfico. Pero en ninguna parte del orden mundial se justifica que, supuestamente, para eliminar a un hombre o a una mujer, se tenga que usar tal nivel de letalidad. Si Noriega era el objetivo, me voy a retrotraer al  3 de octubre de 1989, cuando hubo una intentona golpista y el elemento central era entregar a Noriega. Los helicópteros Apaches sobrevolaron el cuartel central, pero por razones de lo que yo diría falta de experticia táctica y militar, los que intentaron darle el golpe se fracturan. Al momento de su llegada al cuartel central se rompe el pacto. Ese era el mejor momento para entregar a Noriega.

¿Cuál era el argumento real, entonces?

Lo que se demuestra con claridad es que el objetivo no era el general Noriega, el objetivo central era la destrucción de las Fuerzas de Defensa como punto elemental, para luego en el año 1999 sacar ese as de la manga y no devolver el Canal de Panamá, bajo el argumento que no había una estructura militar que garantizara lo que no se puede garantizar: la defensa militar del Canal. Al Canal solo lo pueden defender la paz y la convivencia de las naciones, pero el Canal es indefendible.

¿Se cayeron los argumentos?

Los argumentos de «Just Cause» se vinieron al piso. Otro de los dos factores que quedan al descubierto es que se va Noriega y el otro punto fundamental que era el narcotráfico, si buscamos cifras en Panamá,  su estela ha dejado más daño después de 1989, hasta nuestros días. El otro era la democratización del país y hemos visto algunos elementos que han aumentado, como el factor corrupción, no hay confianza en los sectores políticos, ni credibilidad en quien dirige el erario público.

¿Cómo eran las relaciones de Panamá y los Estados Unidos previo a la Invasión?

Me voy a referir al escándalo Irán-Contra, en el que un supuesto embarque de armas y dinero debía llegar a manos de los contras de Nicaragua y tenía que pasar por Panamá. Noriega no acepta ese elemento que tenía como puente y catapulta usar Panamá para invadir Nicaragua. Ese fue el factor de contradicción y de ahí viene la ruptura de Noriega con la CIA. Estados Unidos tenía un interés y al ver que su pieza fundamental en el área rompe ese acuerdo, ya no es visto como un hombre de confianza para los planes de Estados Unidos.

¿Se enseña suficiente en las escuelas sobre las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos?

Nosotros tenemos que hacer un alto y restructurar todo el sistema educativo. La asignatura de las Relaciones entre Panamá y Estados Unidos es un elemento de esa gran restructuración con miras a un desarrollo de país. Para ese proyecto primero tenemos que desarrollar la visión de país y en ese marco el proyecto de educación. Pero la  asignatura tiene diversas vertientes, antes se veía también a través de la literatura, música y arte. Al joven hay que formarlo de manera integral.

¿Considera que se les ha dado respuesta a los afectados por la Invasión?

Las víctimas son víctimas. El problema es el caso de los familiares, que no solo vienen  reclamando el tema del dinero, sino el reconocimiento. Hay que  darles el sitio adecuado a aquellos que ofrendaron su vida enfrentando la invasión, y los  otros que fueron alcanzados por proyectiles, que no buscaban. Debemos mantener ese concepto de un monumento a todas las víctimas del país. Pondero la veneración y reconocimiento con la que Estados Unidos recuerda a los mártires de las Torres Gemelas, y Japón a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. Los pueblos que no olvidan esas realidades son los más prósperos del mundo. En Panamá nos están llevando a ese olvido mental, con el objetivo de no tener la memoria histórica, que pueda darle paso a la reafirmación del estado nacional.

¿Se le da la importancia  que merece al 20 de Diciembre o ha perdido relevancia?

Lastimosamente la invasión coincide con un mes y cerca de la actividad comercial más grande del país. Creo que por eso la planificaron para esa fecha. El pecado del 20 de diciembre, que no debe ser, es que se anteponen los intereses del gran comercio versus el  interés de la conciencia nacional. Ese factor es el que ha llevado al pugilato. Ya se declaró día de duelo nacional, pero laborable, no tengo problema que sea un día nacional laborable, el problema es que no se le ha dado la preeminencia que debe darse a esa fecha. Aunque tampoco es el mes, sino cómo se rompió el dique de la conciencia nacional y la cultura. Por ejemplo, el 22 de diciembre de 1947, a tres días la Navidad, este pueblo fue capaz de olvidar cualquier celebración y al unísono marchó a la Asamblea de Diputados a exigir la no aprobación del convenio Filós-Hines. La Asamblea no tuvo otro camino que rechazarlo. Eso quiere decir que cuando se forma estructuralmente la conciencia de los pueblos, no hay fecha por delante que impida ese desarrollo y hacia allá tenemos que ir. Tenemos que  volver a vivir y beber de nuestro pasado, para construir el futuro.

Fuente original de la Noticia


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