La esperanza que crece

Y desde dentro se llena de latidos,
10 Junio, 2021
8:05 am

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La esperanza es un vestido que bien llevado nos embellece el espejo y nos adorna el camino. Esperanza no es lo mismo que espejismo, ni “vivir en las nubes”, aunque algunos nos quieran hacer creer que lo negativo es más real que lo positivo. La esperanza es la llave que abre la puerta, es la sonrisa que aún no nace pero que sabemos está por surgir.

La esperanza es alma,

es una lluvia de miel,

es más vida que una lágrima

si caminas con fe…

Quisiera ponerle algunos matices a este concepto. Para mí la esperanza es la punta del iceberg de un sentimiento mayor, que nos hace basarnos en el amor y soltar el miedo. Es el primer paso, pero no podemos quedarnos allí. Recibe ataques de quienes viven preocupados, o con medo al futuro. “Si yo no sueño, tú tampoco”. Y si se piensa y analiza un poco, hace falta esperanza para avanzar de forma plena. Con esperanza, hay resiliencia, hay sonrisas, y hay ganas de vivir.

Otro punto a considerar, es que nos permite estar atentos a oportunidades, porque sabemos que van a presentarse. Nos mantiene los ojos abiertos, porque seguro adelante habrá sorpresas de las buenas. Claro que pasamos por momentos duros, pero la expectativa positiva nos hace asumir que cada momento duro tendrá una explicación que nos será revelada cuando hayamos entendido la enseñanza que nos deja. Tenemos dos opciones: basarnos en la preocupación (que sólo sirve para sufrir, a menos que la cambiemos por ocupación), o llenarnos de esperanzas, lo cual nos aligera las cargas, y nos permite dormir tranquilos porque sabemos que lo pedido se va a producir..

Por otro lado, no debemos esperar para sobrevivir, hay que esperar para cumplir sueños. La primera no es en realidad esperanza, es más bien una plegaria basada en que se va a sufrir y quizás no haya más nada, está muy cercana a la fatalidad. La segunda, es la verdadera, ya que soy un convencido de que hemos nacido para ser felices, lo que nos falta es aceptarlo y vivir la felicidad como un proceso imperfecto y no como una meta inalcanzable. Sobrevivir es, otra vez, enfocarnos en lo que nos preocupa, esperanza es ocuparnos en lo que queremos.

Adicionalmente, nuestras aspiraciones deben llevar compromiso y profundidad. Deben estar basadas en los objetivos o metas que buscamos, y no solo en los cómo lograrlos; sin esto estaríamos pidiendo por algo pasajero. Si solo pedimos soluciones materiales éstas no serán al final lo que nos llene, esto ya lo he aprendido. Si no tenemos claro lo qué queremos, ¿Qué haremos cuando se presente la oportunidad o la sorpresa? Lo más probable es que ni nos percatemos de que se dio. Si solo esperamos el cómo, el qué (que es lo más importante), demorará más.

Así que, como dije, la esperanza es la puerta, y tenerla basada en lo que pide el corazón y no en lo que nos deja el miedo, es el verdadero camino. De este modo, la esperanza se convertirá en certeza adelantada.

Si la esperanza crece,

y desde dentro se llena de latidos,

dispuesta a soltar cualquier cadena,

tocará con caricias tu horizonte,

y con corazón la vida que te espera.

“Por mis caminos”.

Panamá, 2021. Derechos Reservados.


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