La Universidad De Panamá y su divorcio con la sociedad

Con la premisa de que la gente quiere que se quede busca la reelección que cuestiono
5 Mayo, 2021
6:26 am

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Por. Jaime Cheng Peñalba

Recuerdo que para el verano de 1984, la Universidad de Panamá vivió uno de sus momentos más significativos como centro de debate y discusión de los problemas nacionales. La “Casa de Méndez Pereira” volvía a ser una vez más un referente de mediación con el debate protagonizado por los diferentes candidatos presidenciales que eran alrededor de ocho si la memoria no me falla. Recuerdo también que dicho encuentro se dio en el patio de la Facultad de Humanidades y tuvo como principal organizador a la Universidad de Panamá precisamente.

Era la época en que la citada institución trataba de despegar hacia un modelo de “ciudad universitaria” propia del primer mundo, lo cual implicaba tener muchas infraestructuras de autogestión como farmacias, cine universitario, salas de teatro, salas de debate, galerías de arte etc.. pero sobre todo mantener las puertas siempre abiertas incluso los fines de semana para darle ambiente de “vida universitaria”.

Hasta en los momentos de la peor crisis de los años 1986, 1988 y 1987 donde hubo constantes represiones policiales contra las protestas universitarias, la institución universitaria siempre trató de mantenerse vigente como foco de arbitraje y generador de propuestas tanto académicas como políticas.

Sin embargo, todo este proyecto de “ciudad universitaria” se vino al traste con la llegada a la Rectoría de Gustavo García de Paredes quien lo primero que hizo fue cambiar una ley interna que limitaba la reelección a cargos internos incluyendo claro está la de rector. Con este significativo cambio a su favor, García de Paredes se garantizó su estancia como jefe máximo de “la Colina” y se mantuvo como una especie de “Faraón Universitario” manejando a la primera casa de estudios como su finca personal.

Es más, ese “manoseado” concepto de primera casa de estudios se fue perdiendo paulatinamente cuando la Universidad de Panamá empezó a otorgar “acreditaciones” y “permisos de funcionamiento” a diversas “Universidades Particulares” que empezaron a proliferar como hongos bajo la sombra húmeda de intereses aún sin desvelar. Bastaba tener influencias y dinero para abrir una Universidad en una casa Duplex o un “garage” literalmente hablando.

Con el pretexto de “seguridad interna” el nuevo “Magnífico Rector” García de Paredes ordenó ponerle candado a la Universidad los fines de semana y limitó la estadía de estudiantes hasta ciertas horas de la noche. Un cuerpo especial de unidades de “seguridad universitaria” procuraba cerrar salones y echar a cualquier osado que pretendiese quedarse estudiando más allá de las horas permitidas. En este preciso instante “murió el proyecto de Universidad Abierta” y los focos de debate presidencial en específico se fueron mudando a otras universidades privadas como la USMA o la Universidad Latina entre otras.

La Universidad de Panamá que otrora fue un modelo de “máxima casa de estudios” en Panamá, quedó reducida a una estructura similar a una pre-media y media con funcionamiento limitado de lunes a viernes y con una beligerancia de grupos estudiantiles totalmente anacrónica bajo la consigna de “Ni se vende, ni se rinde, se alquila al mejor postor”.

En las últimas elecciones generales para cargos de elección popular el supuesto debate que se trató de proyectar en una de las instalaciones de la Universidad de Panamá, ya no estaba coordinada por ésta, sino por el Tribunal Electoral, otra institución que también moldea “pequeños faraones” que se conocen con el nombre de Magistrados.

Gustavo García de Paredes había ocupado múltiples puestos en gobiernos controlados por los militares y por los PRD post invasión, así que no era “ningún pintado en la pared” cuando fue propuesto para ocupar el cargo de rector por más de dos décadas. Una de las primeras cosas que hizo fue cooptar a los dirigentes de los grupos estudiantiles ofreciéndoles puestos bien remunerados como administrativos y docentes. De esta manera se garantizaron protestas “light” para los años venideros y se selló una especie de “paz” social en los siguientes gobiernos siempre y cuando estuviese García de Paredes en el Trono de la Colina.

Bajo la administración de García de Paredes se vendieron valiosos terrenos que eran propiedad de la Universidad de Panamá en Tocúmen, La Arenosa, Chiriquí, Antón, San Miguelito entre otros, sin que jamás se supieran donde fueron a parar realmente los dineros de estas ventas. Es más, la Contraloría General de la Nación que debió fiscalizar sobre estos fondos que son dineros pertenecientes a la sociedad panameña, jamás dio un informe detallado.

García de Paredes controlaba una red de “espionaje” interno en la Universidad de Panamá que le permitían ubicar a sus detractores y así poder “sumarlos o aislarlos” para “siempre”. Su típica respuesta cuando era cuestionado por su “testarudez” por seguir en el puesto pese a las múltiples críticas era : “lo que pasa es que la gente no quiere que yo me vaya”, algo muy parecido a lo dicho por Eduardo Flores para justificar su intento de reelección después de haberlo cuestionado tan severamente, una actitud típica de los políticos “clientelistas”.

Es por este tipo de actitudes y “malabares politiqueos” que la Universidad de Panamá seguirá sumida en “más de lo mismo” en las próximas elecciones del mes de junio ya que la sombra del “Paternalismo y Matraqueo” Gustavista  estará “dignamente” representada en Flores y los que no son Flores.


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