Los puntos finales de una lucha centenaria de América Latina contra la corrupción  y el cuestionado papel de fiscalías al servicio de narcotráfico y corrupción   

24 Agosto, 2020
6:06 am

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En noticias sobre Colombia y el proceso a su Ex presidente y después Senador Álvaro Uribe Vélez 

Nos dejan preguntas y respuestas análogas con varios personajes que presentan igual situación ante la justicia simulada en Panamá. 

«cualquier semejanza o parecido con Panamá, no es mera coincidencia «tomado del libro míster políticos, de su autor Ramón Fonseca Mora. 

Acabo de leer, que la defensa del acusado supuesto genocida y manipulador de instituciones y prensa, trata de desvirtuar los oficios de la Corte suprema colombiana, bajo el pretexto que los cargos deben ser investigados y presentados por una fiscalía de su respectivo Ministerio Público. 

Es decir, por tal razón, el espíritu y cuerpo de la guarda Constitucional, según el seudo litigante, está por debajo del instituto colegiado que representa parte del Ministerio Público como vindicta ciudadana. 

Sería comparado, con los actuales sucesos que a muchos panameños nos conmueve, por ver un cuerpo de investigadores extranjeros en nuestro país, con mando y jurisdicción del fiscal general de los Estados Unidos de Norte América. 

Pero… se delegan funciones y los estados fundan instituciones para el buen desarrollo de la justicia, nunca cerrando las puertas de otras opciones cuando las primeras fallan. 

Uribe las controlaba todas y lo que logró con su gran poder. Todas, igual hicieron 

los carteles del narcotráfico en las décadas de los 70s hasta el día de hoy penetradas! Tanto daño causó con la rampante coacción y corrupción que obligaron ante tal deficiencia, que se dictarán nuevas leyes de extradición. 

Las fiscalías en Colombia siguen tomadas por la influencia de Uribe y el Aribismo. 

Parece ser que la Corte Suprema de Colombia tiene anuencia y procede a tomar el control cierto para la efectividad de la justicia y hoy vemos un todo poderoso Chamán político como Álvaro Uribe, contra las cuerdas, pese a que su esbirro el actual presidente Iván Duque, pone su vida y honra públicamente y en contravención del cargo que le confío el pueblo y volcado totalmente parcializado, busca con desespero, proteger a su compinche. 

Habrase visto cosa igual? PEDIR QUE SEA LA FISCALÍA QUIEN EN EXCLUSIVA RETOME INVESTIGACIÓN Y ACUSACIONES. 

¿Porqué será? Si es cierto que los mecanismos para escogencia del administrador de justicia, cabeza del Ministerio Público en Colombia, son más amplios y democráticos que en Panamá, a estos inclusive, también les ha penetrado el narcotráfico y corrupción. 

Razón por la que el Órgano Judicial Colombiano bajo la ponencia de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, decidieron llevar de forma unánime y exclusiva, el sonado caso de Álvaro Uribe Vélez. 

Si en Colombia llueve, en Panamá caen chaparrones. 

Imagínense ustedes que los Procuradores de justicia son puestos políticos escogidos por el presidente de la República, Los Magistrados de la Nación, son elegidos por el presidente de la República, el Defensor del Pueblo es escogido por la Asamblea Legislativa y son figuras decorativas.  

¡O sea! Ellos lo son todo y el pueblo nada. 

Para grandes males, grandes remedios, y en Panamá la única solución sería una Constituyente originaria que acabe con la hegemonía de los políticos y al menos la justicia que se imparta sea imparcial y tenga sabor a pueblo y no a intereses criminales. 

Carlos Castillo  

 


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