PANAMÁ ¿Quiénes son los Alemán Arosemena, propietarios de Alcogal, bufete panameño en el escándalo de los Pandora Papers?

La conexión entre el poderoso despacho panameño Alemán, Cordero, Galindo & Lee -Alcogal- y las élites españolas.
13 Octubre, 2021
5:11 am

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Jaime Alemán tiene una autobiografía de 686 páginas. Para su genealogía, la suya y la de su cónyuge, Pilar Arosemena, necesitó 486 folios adicionales. Así de grandilocuente es el fundador del bufete de abogados Alcogal, el preferido de los españoles involucrados en los Papeles de Pandora.

Hasta hace una semana, Alemán quería ser recordado por ser el primer humano en lograr el hito de pisar los 193 países miembros de la ONU, navegar por la Antártida y después explorar el espacio. Solo lo último le queda tras llegar al microestado de Nauru, en marzo de 2020, en pleno confinamiento. Era, supuestamente, lo más emocionante en su existencia, la de un aburrido abogado millonario de una familia que ha hilado la historia y las leyes de Panamá. Eso y haberse atrevido a pegarle a un puñetazo al mismísimo presidente que lo nombró embajador en Washington.

Intocable, inaccesible, poderoso. Así se ha de sentir quien posee un apellido de «conquistadores borgoñones» de las Canarias, como señala la historia de su clan escrita a golpe de talonario. «En algún momento en la bisagra del siglo XV al XVI, los «Alimán» y «Alemán» son originarios de tierras del duque de Borgoña en la actual Bélgica, que pasan al dominio español con la herencia de los Habsburgo de Felipe el Hermoso (1478-1506) padre de Carlos I de España y V de Alemania (1500-58)», según un reportaje de Martín Mucha en EL MUNDO.

El apellido Arosemena, el de su esposa, con quien tiene tres hijos, es aún más poderoso si cabe. Se asienta en el siglo XVII en Panamá, y desde entonces está en lo más alto de la escala social. «Siete presidentes panameños», solo en el siglo XX, son Arosemena. Así se relata en la obra titulada Jaime Alemán y Pilar Arosemena. Se encuentran en el tiempo, firmada por el investigador Omar Jaén Suárez, seleccionado por la pareja. Su linaje y su ego llegan así de lejos.

La fundación del bufete Alemán, Cordero, Galindo & Lee -o Alcogal- es más reciente. Data del 1 de junio de 1985. Y el propio Jaime lo define a sus miembros como una «hermandad». Su constitución se hizo en El Cangrejo, el barrio más exclusivo de la capital, en el piso del líder del grupo. Firmaron el acuerdo y se pusieron en marcha raudos. Todos excepto Jorge Lee, quien entonces era ya ministro de Trabajo y Seguridad Social. Uno de sus primeros trabajos fue sobre el contrabando de ordenadores.

«Yo me dediqué casi en exclusiva al off-shore [las empresas registradas en países con tasas tributarias bajas o inexistentes, como en los paraísos fiscales]», confiesa sin inmutarse Alemán en su libro de memorias titulado La honestidad no tiene precio. Al inicio, le pedían crear ese tipo de sociedades desde EEUU, Suiza y Bahamas… El cielo era el límite.

En sus palabras, Alemán describe lo que hacía como «un negocio maravilloso». ¿Por qué? «Por varias razones, entre las cuales sobresalía el hecho de que requería de relativamente poco capital. Tenía la ventaja de que era un negocio cautivo, ya que las sociedades tenían que pagar honorarios anualmente a la firma de abogados que actuaba como Agente Residente, igual que la tasa única al Gobierno… Los clientes principales de las firmas de abogados eran los bancos de Suiza y otros centros bancarios de Europa, y también de Estados Unidos, los dos lugares en el mundo donde se abrían más cuentas de inversión del siglo XXI…», relata el letrado.

¿Qué pretendían? «Anonimato, por un lado, y pagar la menor tasa impositiva posible, por otro. Panamá les resultaba interesante porque aquí se podían emitir acciones al portador (o sea, que no aparecía en el certificado de acción quién era el dueño de la sociedad) y además solo se cobraba impuesto en aquellos casos en que la sociedad tuviera actividades locales, lo cual no era el caso con la mayoría de los clientes extranjeros, que además obtenían sus fondos fuera de Panamá… con lo cual no existía obligación de tributar». Es decir, el paraíso sobre la Tierra para los evasores de impuestos.

¿Cómo funcionaba? «El cliente simplemente iba a Suiza (o Luxemburgo, Andorra, Hong Kong…), abría una cuenta cifrada cuyo beneficiario era una sociedad anónima panameña, que a su vez operaba en forma totalmente secreta, y que no tenía la obligación de pagar impuestos ni en Suiza ni en Panamá. Las autoridades en el país del cliente no tenían idea de la existencia de estos fondos, con lo cual no podían cobrarle impuesto a este. Además, el cliente mantenía absoluta confidencialidad, ya que solo su banquero conocía la existencia de los fondos, con lo cual también quedaba protegido contra cualquier posible demandante, o de personas que, probablemente, podrían extorsionarlo de saber que era dueño de una suma importante de dinero», contaba el abogado, no como una confesión sino aparentemente convencido de que lo que hacía -hace- es correcto.

¿Y si el dueño de la sociedad fallecía? «Además de la confidencialidad, otra ventaja de estas estructuras era que a menudo el cliente pedía que las acciones fueran traspasadas a una fundación de interés privado o fiduciario (que usualmente éramos nosotros), con lo cual los herederos recibían el patrimonio al momento de la muerte del dueño de la sociedad sin tener que pasar por el proceso de un juicio de sucesión. La creación de estas estructuras generaba ingresos adicionales para las firmas de abogados y consolidaba la relación con el cliente», describía Alemán con precisión y orgullo. No había nada ilegal en Panamá con sus actos. Era parte del sistema. Un sistema que los propios abogados y políticos habían construido. Se dice que en los más importantes bufetes de Panamá hay un Alemán. Y es la pura verdad.

Con los contactos de él y sus socios comenzaron a crecer rápidamente. El propio jurista reconoce que el control era imposible. Y que los letrados no tenían ninguna responsabilidad. Su fama cruzó rápidamente el Atlántico y sus servicios fueron requeridos por ciudadanos españoles ávidos de pagar menos impuestos. Y, los criminales, de lavar dinero. O ambos. Ya para 1992, solo siete años después de fundado Alcogal, un reputado nombre propio se asoció al despacho panameño: Mariano Rubio, el gobernador del Banco de España.

Una de las grandes exclusivas de la historia de EL MUNDO fue la trama Ibercorp. Un titular: «(Manuel) De la Concha engañó a la Comisión de Valores para encubrir a Rubio y Boyer». Manuel de la Concha manejaba fondos de la beautiful people madrileña a través de Ibercorp. EL MUNDO reveló que había una misteriosa cuenta de Rubio allí «para negociar con dinero negro».

En el complejo entramado figuraba una compañía opaca llamada Interfides, cuyo presidente era Carlos Cordero, uno de los socios que da nombre al despacho Alemán, Cordero, Galindo & Lee. Para el año 1993, Cordero fue nombrado viceministro de Exteriores. Tres años más tarde, Rubio ingresaba en prisión.

Los escándalos internacionales comenzaron a explosionar en las oficinas de Alcogal. Sátrapas como Augusto Pinochet y el jefe de Gobierno de facto de Perú, Vladimiro Montesinos, el Rasputín de Fujimori, se valieron de sus servicios. En palabras de Alemán, eran «situaciones incómodas». No asumían ninguna culpa. Casi se presentaban como víctimas. Víctimas que se embolsaban fortunas.

Lo explicaba así: «En algunos casos las cuentas serian abiertas por testaferros que actuaban en representación de terceras personas que estaban involucradas en actividades ilegales. Era imposible que el banco supiese esto, y mucho menos nosotros, que ni tan siquiera teníamos conocimiento de quién era el cliente… Alcogal había constituido más de 50 mil sociedades a través de los años, con lo cual era de esperarse que en algunas ocasiones los dueños de las sociedades que nos pedían los bancos fueran personas que podrían estar involucradas en actividades ilícitas».

«Ni nosotros ni los bancos teníamos manera de eliminar este riesgo por completo, por más exhaustiva que fuese la investigación que hiciéramos». Reinaba la ley de la selva financiera y fue explicado de este modo por uno de sus protagonistas, alguien que nació en el corazón del poder.

El padre de Alemán fue embajador en EEUU en la era Nixon, a quien le entregó sus credenciales. Para 2009, fue él con Pilar Arosemena, su mujer, quien estuvo delante del presidente Barack Obama con el mismo cargo… Dos años después, el mismo 2011 en que Alemán dejaba el puesto diplomático, Jordi Pujol Ferrusola, hijo del ex president de la Generalitat de Cataluña, registró ante el despacho Alcogalla la empresa Kopeland Foundation, clave en el entramado para los cientos de millones de euros que se cree que movió Pujol padre cuando fue descubierta su trama de corrupción, que la UDEF llegó a cifrar en 1.280 millones de euros. Para entonces, en España, el bufete era el monarca de las empresas offshore.

Con clientes selectos como Miguel Bosé, Victorino Alonso (alias el Rey del carbón), los socios de Gao Ping (la primera gran trama de la mafia china descubierta en España), Francisco Abellán (el de la estafa Biozoom), Adrián de la Joya y Ruiz de Velasco (ligado al comisario Villarejo y otras corruptelas), Pep Guardiola y otros entrenadores y futbolistas como Luis Suárez, Mauricio Pochettino o Javier Mascherano. Era ya una espiral de confianza. Unos llamaban a otros. Todos sabían que era (a)legal aunque perverso. Como un Juego del calamar verdadero, donde todos autorizan ser parte de la partida aunque sepan que todo es oscuro detrás.

Alcogal forma parte de un entramado global. Asumió su rol de proveedor de Baker McKenzie, el bufete más grande de América, con un batallón de 13.000 abogados y oficinas en 77 países. Con oficinas en España en Madrid y Barcelona. En Latinoamerica tiene sedes en países como Argentina, Chile, Brasil, Colombia, México, Perú y Venezuela. En Panamá, no, por supuesto. Un factor de no agresión tácito con Alcogal, su aliado.

Como señala el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación ( ICIJ), que recibió la macrofiltración de los llamados Papeles de Pandora [en España, El País y La Sexta]: «En los datos hay un total de 601 personas de nacionalidad española y 751 sociedades offshore ligadas a dueños o empresas con direcciones en territorio español… El despacho Alcogal es el que tiene más documentos con referencias a ciudadanos españoles. Con sede en Panamá, contiene al menos 253 sociedades vinculadas a España por ser español el cliente o su intermediario».

Así de lejos llegaron los liderados por Alemán. Casi fuera de la estratosfera. Donde quería ir el abogado panameño, que tenía pagados los 250.000 dólares que costaba viajar al espacio. O su última escala hacia su paraíso.

La conexión entre el poderoso despacho panameño Alemán, Cordero, Galindo & Lee -Alcogal- y las élites españolas tiene su punto iniciático con el escándalo de Ibercorp y la ‘beautiful people’, protagonizado por Mariano Rubio, gobernador del Banco de España, en 1992. Preso tres años más tarde. En 2011, Jordi Pujol Ferrusola recibió la ayuda del bufete. La UDEF analizó movimientos realizados entre Belice y Andorra. Cientos de millones en comisiones ilegales de Pujol padre, investigados. También las empresas del 3%.

¿Qué tienen en común Victorino Alonso, alias ‘el Rey del carbón’, y Francisco Abellán, el protagonista de la estafa Biozoom? No solo los une el despacho Alcogal; sus sociedades ‘offshore’ coinci den en ejecutivos de cuentas: Edgardo Eloy Díaz y Myrna de Navarro. ¿Casualidad? No. A Adrián de la Joya y Ruiz de Velasco -nombre que aparece en las pesquisas de ‘Púnica’, ‘Lezo’ y Villarejo- le ayudó a elaborar documentación para sellar un acuerdo. Aunque Corinna Larsen lo niegue, entre los ‘Papeles de Pandora’ aparece una carta que la cita dando instrucciones para un fideicomiso.

Y los deportistas de élite tampoco escaparon de la tentación de usar sus servicios. Pep Guardiola figura en sus archivos como titular de Repox Investment. También están Luis Suárez, Mauricio Pochettino -de su época en el Español- y Javier Mascherano.

Entre los artistas destaca Miguel Bosé con su sospechosa compañía Dartley Finance, que se llegó a manejar con acciones al portador. Sorprende la aparición de los nombres de dos Grifols, Víctor y Raimon, que participan en la propiedad de la empresa Willroad Corporation, con sede en las Islas Vírgenes y creada por Alcogal.

El nexo era una pequeña oficina en Andorra llamada AFSI, que proporcionaba clientes al bufete panameño. Se encuentran también ligados AFSI y Alcogal en la trama de Gao Ping (acusado de mover ilegalmente 70 millones a China). Lo estaban con la sociedad denominada Lelila INC…

Así hasta completar 253 casos.

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