Puntos del (48-53) de los pasos para plasmar la nueva constituyente

Dr. Miguel Antonio Bernal
24 Noviembre, 2020
12:00 pm

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Comentario por: Sara Isabel Pantoja

Lic. Sara Isabel Pantoja

El convencionalismo social, como sistema normativo “imperfecto” es lo que el pueblo panameño viene pidiendo y reclamando desde 1972 Reformada por “los actos reformatorios de 1978 y por el acto Constitucional de 1983.”

Dice así:

Nosotros los Representantes de los corregimientos de la República de Panamá, reunidos en Asamblea Nacional Constituyente elegida por el pueblo e invocando la protección de Dios decretamos la Constitución Política de la República de Panamá, que consagra los principios sociales, políticos, económicos y morales inspiradores de la Revolución Panameña. En primer lugar, aquí entre estos hombres se encontraban personas que firmaban con la huella digital, por el analfabetismo, y el papel soporta todo lo que en él se escribe. Al pasar los años el pueblo panameño ha insistido en una Constituyente Nueva y de hecho el anterior presidente Juan Carlos Varela prometió gestionar en esto, más sus palabras se la llevó el viento y otras se quedaron en papel, “total el papes soporta todo lo que en él se escribe.”

Los rayos que alumbran el propósito del Dr. Bernal, cada día son más notorios.

48.- ¿Por qué los militares negaron entonces la Constituyente?
La negaron aduciendo que la Constituyente era «un golpe de estado» (sic) y que con ella se buscaba «desestabilizar el proceso revolucionario». En aquel entonces las reformas fueron aprobadas, también de espaldas a la ciudadanía, en menos de dos semanas, por la Asamblea de los 505.

49.-¿Cuándo la situación del país se considera más apropiada para la vía de la Asamblea Nacional Constituyente que para la vía reformista?
Si realmente se desear evitar soluciones violentas y lo que se busca es contribuir a un mejoramiento real de la situación nacional por encima de ambiciones personalistas y partidistas, se debe convocar una Asamblea Constituyente que recoja el sentir nacional.

La realidad que vive Panamá hoy día exige un medio verdaderamente democrático para actualizar y renovar los principios protectores de las libertades democráticas y los Derechos Humanos. La vía reformista no ha llenado los requisitos de consulta previa, verdaderamente amplia y de debate nacional y es el resultado de componendas entre las cúpulas de los partidos tradicionales y no tradicionales.

Existe, además, un vacío creciente entre gobernantes y gobernados. Como decía el constitucionalista Doctor César A. Quintero, hace varias décadas: «Cuando un sistema de ideas pierde vigencia; cuando los dogmas establecidos ya no inspiran fe; cuando las instituciones no corresponden a la realidad; cuando un conjunto de desgastadas doctrinas ya no despierta ningún noble entusiasmo, es imposible creer que medidas aisladas dentro del régimen puedan resolver por medio de leyes y «reformas», las inherentes contradicciones de éste».

50.-¿Qué le garantiza al pueblo panameño que en la elección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente estarán representados los intereses de todos los sectores sociales del quehacer panameño?
La mejor garantía para una mayor representatividad de todos los sectores sociales en una Asamblea Nacional Constituyente viene determinada por la participación de toda la ciudadanía en el logro de la misma, en el carácter democrático de las discusiones, debates y de más que se den para todas las fases de la Asamblea Constituyente, desde su Convocatoria hasta su elección, pasando por las postulaciones, propaganda, acceso a los medios, divulgación de planteamientos, elaboración de listas, etc.

51.-¿De qué vale el establecimiento de una Asamblea Nacional Constituyente, cuando las estructuras gubernamentales permanecen iguales al antiguo régimen militar?
Es justamente la permanencia de esa situación la que hace más urgente y necesaria la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, para que se logre realmente desmantelar las estructuras antidemocráticas creadas por la dictadura militar durante sus veintiún años en el poder y que fueron mantenidas por el gobierno de Endara y , en los últimos cinco años, fortalecidas nuevamente por los gobierno de Ernesto Pérez Balladares, de Mireya Elisa Moscoso Rodríguez y de Martín Torrijos Espino.

52.-¿No se puede lograr a través de las reformas los cambios que se necesitan para que exista una nueva Constitución?
Lo primero que hay que señalar es que la potestad de reformar que tiene la Asamblea Legislativa es en verdad, parcial. Ello es así porque como bien lo apunta el catedrático Juan Ignacio Burgoa en su obra de Derecho Constitucional: «El concepto de ‘reforma’ implica necesariamente una modificación parcial, puesto que, si fuere total, se trataría de una sustitución o transformación. Una reforma es algo accesorio o anexo a algo principal que es su objeto; por consiguiente, cuando se elimina lo principal, la reforma no tiene razón de ser»
No, no es cierto que la Constitución militarista de 1972 desaparece gracias a las reformas que se le hagan. Una reforma conlleva la adición, la disminución o la modificación parcial de un todo, pero nunca su eliminación integral, porque entonces no sería reforma, ya que la reforma altera, pero no extingue.

54.- ¿Qué significa entonces «reformar la Constitución»?
Reformar la Constitución significa alterar algo en su articulado sin cambiar su esencia o substancia. La Constitución militarista de 1972 mantiene su origen, su esencia y su substancia, aunque se le ha reformado cuatro veces (1978, 1983, 1994, 2004) y seguirá siendo la Constitución de 1972, aun cuando algunos intentan llamarla “Constitución de 1983″.
Ahora bien, todos los panameños conocemos muy bien el refrán que dice que: «la mona, aunque se vista de seda, mona se queda»


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